
Al abrirse la villa hacia la carretera creció un ensanche muy distinto al de la ladera: manzanas rectas, aceras anchas y edificios de vivienda colectiva levantados entre los años ochenta y los dos mil. Aquí el vecino aparca delante de su casa, el portal queda a nivel de acera y la mayoría de las fincas cuentan con ascensor, dos ventajas que acortan mucho el tiempo de una retirada.
El piso tipo ronda los ochenta o noventa metros, con tres dormitorios, terraza acristalada, plaza de garaje y trastero en el sótano. Ese trastero es la sorpresa habitual del barrio: en el ensanche falta la cámara bajo teja, pero el cuarto del sótano cumple exactamente la misma función y suele llegar lleno hasta el techo de cajas, bicicletas, muebles retirados y material deportivo.
Vaciados por herencia, mudanza o reforma
En el ensanche pesan mucho las mudanzas y los cambios de etapa: matrimonios mayores que se trasladan a un bajo sin escalones, hijos que reagrupan a los padres, repartos que obligan a dividir una casa y traslados de trabajo hacia la costa. También propietarios que alquilan y quieren el piso desnudo para pintarlo con calma entre un inquilino y el siguiente.
Está además el circuito inmobiliario: pisos que se venden amueblados y que el nuevo dueño prefiere recibir vacíos, con la reforma ya contratada y el gremio esperando turno. Como aquí las fechas suelen venir marcadas por una firma o por la entrada de un pintor, el compromiso de día pesa tanto como el importe, y ambos salen en el mismo documento tras medir.
Viviendas que desalojamos en el ensanche de la carretera
El ascensor cambia el planteamiento de raíz: en lugar de despiezar arriba, se embala y se baja en carro, y el equipo puede ser más reducido porque nadie carga escaleras. Se protegen la cabina, el suelo y las jambas, se reserva el aparato durante las horas de mayor trasiego avisando a la comunidad, y se turna su uso para que los vecinos mantengan el servicio disponible.
El garaje y el trastero se vacían con carro hasta la rampa y, cuando el gálibo lo permite, la furgoneta entra hasta el propio sótano. Esa posibilidad se comprueba durante la visita midiendo la altura libre y el radio de giro, porque marca la diferencia entre subir cada bulto por la rampa a pulso o cargar directamente junto a la puerta del trastero.
Bloques con ascensor sobre la travesía
Portal a nivel, rellano amplio y parada del vehículo junto a la acera
Promociones de los dos mil con garaje
Trastero en sótano por vivienda y rampa apta para carro de transporte
Adosados de las calles interiores
Tres niveles, escalera propia, patio trasero y cochera integrada
Bajos con patio y cuarto anexo
Superficie extra a pie de calle que multiplica el volumen del encargo
Desalojo por plantas y carga en la calle
Una vivienda de estas características se resuelve casi siempre en una jornada. Se empieza por el trastero y el garaje, que se preparan mientras el resto del equipo embala arriba, y así el primer viaje sale ya completo. Después se baja el mobiliario grande y se cierra con el menaje y la ropa, que viajan clasificados en cajas y sacos identificados.
Al mediodía suele estar el grueso fuera, y la tarde se emplea en repasar armarios empotrados, terraza, tendedero y rincones del sótano. La casa se entrega barrida, con el trastero abierto y despejado para que se compruebe a simple vista, y con las fotografías de cada estancia enviadas el mismo día en que se devuelven las llaves.
Llamada o mensaje con los primeros datos
Nos cuentas dónde está la vivienda, cuántas alturas tiene, si hay cámara, bodega, patio o garaje y qué fecha tienes en la cabeza. Con eso ya sabemos qué hay que ir a mirar y cuánto rato lleva la medición.
Medición en la casa, con el metro y la libreta
Pasamos a ver el volumen real estancia por estancia, incluidas las de arriba y las de abajo, comprobamos el giro de la escalera y el ancho del portal, y miramos dónde puede aguardar el camión y cuánto trecho hay hasta él.
Hoja con el importe y la fecha, por escrito
Recibes una hoja con las horas de equipo, los viajes de vehículo, los kilos que van a planta y las partidas de tratamiento aparte, cada una con su cantidad. Debajo van el día de entrada y el de entrega de llaves.
Jornada de vaciado y casa barrida
Llegamos a la hora acordada, protegemos peldaños, barandilla y jambas, bajamos en tandas dejando el paso libre, cargamos separando por materiales y devolvemos la vivienda barrida con las fotografías hechas.
Recogida de mobiliario y electrodomésticos
El inventario del ensanche es de vivienda moderna: mueble de tablero, sofá de tres plazas, colchón de espuma, cocina completa con lavadora, horno y frigorífico, televisores y pequeños electrodomésticos. El trastero suma bicicletas, material de montaña, herramienta, botes de pintura, restos de obra menuda y las cajas de una mudanza que en su día nadie llegó a abrir.
El tablero y la espuma se separan del maderamen macizo porque acaban en fracciones distintas; la línea blanca y la electrónica van a tratamiento de aparatos eléctricos; el metal de bicicleta y de estructura sale como chatarra. Los envases de pintura y disolvente que aparecen en el trastero se derivan a su gestor específico, y de cada entrega queda comprobante.
Horas y plazo según la cuesta y el acceso
El ensanche es la zona de Sax donde el presupuesto sale más ajustado, y conviene explicar por qué: portal a nivel, ascensor, sitio para parar delante y trecho corto entre la puerta y el vehículo. Esas cuatro ventajas se traducen en menos horas de equipo y menos viajes, y así aparecen reflejadas en la hoja, partida por partida y con su cantidad.
Dinos la finca, la planta, si hay ascensor y qué guarda el trastero, y en poco rato tendrás fecha de visita. Puedes ver el resto de zonas que cubrimos o consultar en las dudas más habituales cuánto se tarda en un piso de estas dimensiones.
Preguntas frecuentes en el ensanche de la carretera
¿Qué ocurre si aparece algo que la medición no vio?
Se para, se enseña y decide el propietario.
Es la parte del compromiso que más tranquiliza a las familias, y va escrita en la propia hoja: si al abrir la cámara aparece un altillo lleno hasta las tejas, o si la bodega guarda más de lo que se veía desde la escalera, te lo mostramos con fotografías antes de tocar nada y te decimos exactamente qué supondría en horas y en viajes.
Mientras tanto, la cantidad firmada sigue en pie. Solo se modifica si tú das el visto bueno por escrito, y si prefieres dejar esa parte fuera del encargo, el trabajo continúa con el alcance y el importe originales.
¿Hace falta que la casa esté vacía de personas o cerrada?
Puedes encargarnos la vivienda tal y como está, habitada hasta la víspera o cerrada desde hace años, y en los dos casos el procedimiento es el mismo. Cuando alguien sigue viviendo en ella, se acuerda qué muebles se quedan y se marcan antes de empezar, para que el equipo trabaje sobre una lista clara.
Cuando lleva tiempo cerrada, la primera tarea es ventilar y abrir paso, y la medición se hace con linterna en cámara y bodega. Para la jornada basta con que alguien nos abra al empezar y recoja las llaves al terminar; si nadie puede, lo cuadramos con quien tú digas, y al acabar recibes las fotografías de la casa ya barrida.
¿Tienes una casa en el ensanche de la carretera? Vamos a medirla y te pasamos la hoja
690 220 944